martes, 3 de junio de 2014

Al que venciere daré a comer del árbol de la vida

Al que venciere daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del Paraíso de Dios. Apocalipsis 2:7


Nadie puede volver la espalda en la batalla,
ni negarse a ir a la guerra santa. Si queremos reinar, es forzoso
pelear y proseguir luchando hasta vencer a nuestros enemigos;
de lo contrario, la promesa no es para nosotros, ya que sólo pertenece
«al que venciere». Debemos vencer a los falsos profetas
que se han introducido en el mundo y todos los males que acompañan
sus enseñanzas. Debemos vencer la cobardía de nuestro
corazón y la tendencia a dejar nuestro primer amor. Leed todo
lo que el Espíritu dice a la Iglesia de Éfeso.
Si por gracia obtenemos la victoria, y ésta
la lograremos ciertamente si seguimos a nuestro Capitán victorioso,
seremos admitidos en el mismo centro del paraíso de Dios,
y nos será permitido pasar por delante del querubín con su espada
de fuego y llegaremos al árbol por él guardado, de cuyo
fruto, quien comiere, tendrá vida eterna. De este modo escaparemos
de la muerte, que fue la sentencia lanzada contra el pecado,
y ganaremos la vida eterna, sello de la inocencia, y coronamiento
de principios inmortales de una santidad según Dios.
Ven, alma mía, y esfuérzate. Huir del conflicto significa perder
los goces del nuevo y más excelente Edén. Pelear hasta vencer es
andar con Dios en el Paraíso.       C.H. Spurgeon

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