A todos aquellos que son justificados,' Dios se dignó, en su único Hijo Jesucristo y por amor de éste, hacerles partícipes de la gracia de la adopción, por la cual son incluidos en el numero de los hijos de Dios y gozan de sus libertades y privilegios, tienen su nombre escrito sobre ellos, reciben el espíritu de adopción, tienen acceso al trono de la gracia con confianza, se les capacita para clamar: "Abba, Padre,"' se les compadece, protege, provee y corrige como por un Padre, pero nunca se les desecha, sino que son sellados para el día de la redención, y heredaran las promesas como herederos de la salvación eterna. según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. Ef. 1:14-16.
jueves, 6 de febrero de 2014
lunes, 3 de febrero de 2014
Nuestro Señor Jesucristo no ha muerto en vano.
Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje. Isaías 53:10
Nuestro Señor Jesucristo no ha muerto en vano. Su muerte expiatoria constituyó un sacrificio. Murió como
nuestro sustituto, porque su muerte fue la paga de nuestros pecados y porque su sustitución fue aceptada por Dios. Él salvó a todos aquellos por quienes entregó su vida. Por su muerte se hizo semejante al grano de trigo que lleva mucho fruto. Con su muerte logró una larga posteridad; es «el Padre del eterno siglo».
Él mismo podrá decir: «He aquí, yo y los hijos que me dio Dios». Un padre es honrado en sus hijos, y Jesús
tiene llena su aljaba con estas saetas del valiente. El padre está representado en sus hijos, y Cristo lo es en los cristianos. La vida de un hombre se prolonga y perpetúa en sus descendientes;
de la misma manera la vida de Cristo se continúa en la vida de los creyentes. Jesús vive y ve su linaje; Él fija sus ojos en nosotros y se complace en nosotros y nos reconoce como fruto de sus trabajos. Gocémonos porque el Señor se goza del resultado del sacrificio cruento, y porque nunca cesará de gozarse ante
la mies abundante recogida con su muerte. Sus ojos, que en otro tiempo lloraron sobre nosotros, ahora nos miran con regocijo. ¡Nuestros ojos se encuentran! ¡Cuán grande es el gozo de estas miradas!
martes, 28 de enero de 2014
La justificación
¡A quienes Dios llama eficazmente, también justifica gratuitamente,1 no infundiendo justicia en ellos sino perdonándoles sus pecados, y contando y aceptando sus personas como justas;2 no por nada obrado en ellos o hecho por ellos, sino solamente por causa de Cristo;3 no imputándoles la fe misma, ni la acción de creer, ni ninguna otra obediencia evangélica como justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y su obediencia pasiva en su muerte para la completa y única justicia de ellos por la fe, la cual tienen no de sí mismos; es don de Dios.4
1. Ro. 3:24; 8:30 2. Ro. 4:5-8; Ef. 1:7 3. 1 Co.1:30,31; Ro. 5:17-19 4. Fil. 3:9; Ef. 2:7,8; 2 Co. 5:19-21; Tit. 3:5,7; Ro. 3:22-28; Jer. 23:6; Hch. 13:38,39
2. La fe que así recibe a Cristo y descansa en Él y en su justicia es el único instrumento de la justificación;1 sin embargo, no está sola en la persona justificada, sino que siempre va acompariada por todas las demas virtudes salvadoras, y no es una fe muerta sino que obra por el amor.2
1. Ro. 1:17; 3:27-31; Fil. 3:9; Gá. 3:5 2. Gá. 5:6; Stg. 2:17,22,26
3. Cristo, por su obediencia y muerte, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en favor de ellos;1 sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos,2 y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos,3 y ambas gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia,4 a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas en la justificación de los pecadores.5
1. Ro. 5:8-10,19; 1 Ti. 2:5,6; He. 10:10,14; Is. 53:4-6,l~12 2. Ro. 8:32 3. 2 Co. 5:21; Mt. 3:17; Ef. 5:2 4. Ro. 3:24; Ef 1:7 5. Ro. 3:26; Ef 2:7
4. Desde la eternidad, Dios decretó justificar a todos los elegidos;1 y en el cumplimiento del tiempo, Cristo murió por los pecados de ellos, y resucitó para su justificación;2 sin embargo, no son justificados personalmente hasta que, a su debido tiempo, Cristo les es realmente aplicado por el Espíritu Santo.3
1. 1 P. 1:2,19,20; Gá. 3:8; Ro. 8:30 2. Ro. 4:25; Gá. 4:4; 1 Ti. 2:6 3. Col. 1:21,22; Tit. 3:4-7; Gá. 2:16; Ef 2:1-3
5. Dios continúa perdonando los pecados de aquellos que son justificados,' y aunque ellos nunca pueden caer del estado de justificación,2 sin embargo pueden, por sus pecados, caer en el desagrado paternal de Dios; y, en esa condición, no suelen tener la luz de su rostro restaurada sobre ellos, hasta que se humillen, confiesen sus pecados, pidan perdón y renueven su fe y arrepentimiento.3
1. Mt 6:12; 1 Jn. 1:7-2:2; Jn. 13:3-11 2. Lc. 22:32; Jn. 10:28; He. 10:14 3. Sal. 32:5; 51:7-12; Mt. 26:75; lc. 1:20
6. La justificación de los creyentes bajo el Antiguo Testamento fue, en todos estos sentidos, una la misma que la justificación de los creyentes bajo el Nuevo Testamento.'
1. Gá. 3:9; Ro. 4:22-24.
Confesión de Fe Bautista de Londres de 1689
1. Ro. 3:24; 8:30 2. Ro. 4:5-8; Ef. 1:7 3. 1 Co.1:30,31; Ro. 5:17-19 4. Fil. 3:9; Ef. 2:7,8; 2 Co. 5:19-21; Tit. 3:5,7; Ro. 3:22-28; Jer. 23:6; Hch. 13:38,39
2. La fe que así recibe a Cristo y descansa en Él y en su justicia es el único instrumento de la justificación;1 sin embargo, no está sola en la persona justificada, sino que siempre va acompariada por todas las demas virtudes salvadoras, y no es una fe muerta sino que obra por el amor.2
1. Ro. 1:17; 3:27-31; Fil. 3:9; Gá. 3:5 2. Gá. 5:6; Stg. 2:17,22,26
3. Cristo, por su obediencia y muerte, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en favor de ellos;1 sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos,2 y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos,3 y ambas gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia,4 a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas en la justificación de los pecadores.5
1. Ro. 5:8-10,19; 1 Ti. 2:5,6; He. 10:10,14; Is. 53:4-6,l~12 2. Ro. 8:32 3. 2 Co. 5:21; Mt. 3:17; Ef. 5:2 4. Ro. 3:24; Ef 1:7 5. Ro. 3:26; Ef 2:7
4. Desde la eternidad, Dios decretó justificar a todos los elegidos;1 y en el cumplimiento del tiempo, Cristo murió por los pecados de ellos, y resucitó para su justificación;2 sin embargo, no son justificados personalmente hasta que, a su debido tiempo, Cristo les es realmente aplicado por el Espíritu Santo.3
1. 1 P. 1:2,19,20; Gá. 3:8; Ro. 8:30 2. Ro. 4:25; Gá. 4:4; 1 Ti. 2:6 3. Col. 1:21,22; Tit. 3:4-7; Gá. 2:16; Ef 2:1-3
5. Dios continúa perdonando los pecados de aquellos que son justificados,' y aunque ellos nunca pueden caer del estado de justificación,2 sin embargo pueden, por sus pecados, caer en el desagrado paternal de Dios; y, en esa condición, no suelen tener la luz de su rostro restaurada sobre ellos, hasta que se humillen, confiesen sus pecados, pidan perdón y renueven su fe y arrepentimiento.3
1. Mt 6:12; 1 Jn. 1:7-2:2; Jn. 13:3-11 2. Lc. 22:32; Jn. 10:28; He. 10:14 3. Sal. 32:5; 51:7-12; Mt. 26:75; lc. 1:20
6. La justificación de los creyentes bajo el Antiguo Testamento fue, en todos estos sentidos, una la misma que la justificación de los creyentes bajo el Nuevo Testamento.'
1. Gá. 3:9; Ro. 4:22-24.
Confesión de Fe Bautista de Londres de 1689
lunes, 27 de enero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
miércoles, 22 de enero de 2014
El llamamiento eficaz
A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, le agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente por su palabra y Espíritu, sacándolos del estado de pecado y muerte en que se hallaban por naturaleza para darles vida y salvación por Jesucristo. Esto lo hace iluminando espiritualmente su entendimiento, a fin de que comprendan las cosas de Dios; quitándoles el corazón de piedra y dándoles uno de carne, renovando sus voluntades y por su poder soberano determinándoles a hacer aquello que es bueno, y llevándoles eficazmente a Jesucristo; de tal manera que ellos vienen con absoluta libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la voluntad de hacerlo. " Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra." Ez.36:26-27
Este llamamiento eficaz depende de la libre y especial gracia de Dios y de ninguna manera de alguna cosa prevista en el hombre, el cual es en esto enteramente pasivo, hasta que siendo vivificado y renovado por el Espíritu Santo, adquiere la capacidad de responder a este llamamiento y de recibir la gracia ofrecida y trasmitida en él. Esto sucede por el mismo poder que obró la resurrección de Cristo de los muertos. " y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales" Ef:1:19-20.
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